Esta Alicantina
se trasladó con tan solo 17 años a estudiar ingeniería de
Telecomunicaciones de Madrid. Nuria Oliver siempre había estado interesada en
hacer investigación y se sintió atraída por
las posibilidades de empujar el estado del arte en la tecnología. La
tecnología está directamente relacionada con el progreso y el sueño de Nuria
era -y sigue siendo- contribuir al progreso y la mejora de la
calidad de vida con su trabajo.
Al terminar sus estudios universitarios con
éxito, decidió hacer estudios de postgrado en EEUU en inteligencia
artificial, uno de los temas que han centrado toda su
carrera profesional posterior.
Así pues, Nuria consiguió una de las prestigiosas
becas de la Fundación Obra Social la Caixa para desarrollar un doctorado en una
de las mejores universidades de Estados Unidos. Fue aceptada en todas las
universidades a las que aplicó, las mejores del país norteamericano en su campo
de investigación, incluyendo Stanford, Carnegie Mellon, Caltech y el MIT. Sería
por esta última por la que acabaría optando tras visitar personalmente su
MediaLab.
Durante cinco años, en lo que fue quizá la época gloriosa del
Media Lab, Nuria Oliver realizó numerosos trabajos relacionados con la inteligencia artificial y la
percepción artificial. Nuria Oliver tenía muy claro
cuál era su propósito en esta primera etapa: Quería averiguar cómo hacer que los
ordenadores pudieran entender mejor a las personas utilizando datos
de su comportamiento a través de sensores, cámaras, etc.
Entre los años 2000 y 2007, Nuria Oliver cambió la Costa Este
por los laboratorios de investigación de Microsoft Research en Redmond.
Allí la investigadora española lideró el trabajo para desarrollar oficinas inteligentes
o el poder mover pantallas con las manos, como en las películas, y que hoy es
se han convertido en una realidad.
A partir de 2003 comenzó a interesarse por los móviles, unos
dispositivos que en aquella época no eran especialmente inteligentes pero en
los que Nuria veía un enorme potencial: “los móviles son los verdaderos
ordenadores personales“
Y fué finales de 2007 decide dar un cambio radical en su vida y
aceptar una oferta de Telefónica I+D para volver a
España a crear y liderar un grupo de investigación en el centro que la compañía
tiene en Barcelona.
Fue una de las semillas del área de Investigación, hoy existente
en la compañía. En apenas cuatro semanas, se mudó junto a su familia a
Barcelona a comenzar esta nueva aventura que tenía como objetivo poner a España en el mapa de la investigación en tecnología.
Nuria Oliver sigue trabajando en comprobar cómo interactuamos con nuestros teléfonos y cómo la enorme información
que estos terminales contienen puede ser utilizada para hacernos la vida más
fácil. “Nuestro móvil está infrautilizado y el potencial que tiene
para adatarse a nosotros es enorme, aunque desarrollar el aprendizaje por
ordenador y la inteligencia artificial son tareas muy complicadas de llevar a
cabo”.
La otra gran pata del futuro de la tecnología pasa, para Nuria,
por el Big Data. Así, ella considera que “una de
las consecuencias de que tengamos el móvil en el bolsillo es que estamos
siempre conectados y nuestras interacciones con el mundo físico y digital dejan
una huella.


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